¿La escalada perfecta? Parte IV (Buscando respuestas: el análisis de vídeo)

Resumiendo en base a todo lo anterior y retomando la tabla 1 expuesta en la parte II, quizás se puedan extraer elementos que permitan entender mejor el esfuerzo que supuso para los tres competidores analizados la escalada de su vía, dado que hoy por hoy todavía no es posible determinar la carga interna que supone el esfuerzo de escalar en situación real, pues los marcadores fisiológicos tradicionales (VO2, FC, LS…) no se han mostrado válidos para este control (Michailov, 2002; Mermier y col., 1997; Schöffl y col., 2006; Binney y Rolf, 2002), y elementos que correlacionan con la fatiga, como la depleción de la fuerza y la resistencia al agarre tras el esfuerzo (Bertuzzi y col., 2012) no se controlaron.

Tabla 1

Jain y Ramonet, pese a escalar vías distintas, emplearon un tiempo muy parecido en sus respectivas escaladas, sin embargo, Jain hizo un 25% menos de contactos que Ramón, de lo que se podría deducir en principio (como se ve en C) unos tiempos de contacto un 23.5% más largos para Jain, pero esto no fue así en realidad si se tienen en cuenta los tiempos que tuvieron una mano libre al menos 4”
Jain dilatando los movimientos para recuperar más la mano libre.
(D) (no obstante, este dato presenta un sesgo por el hecho de que hubo muchos más tiempos menores a 4” en los que una mano estuvo libre que no han sido cuantificados a estos efectos), por lo que se puede ver cómo en realidad Jain realizó un esfuerzo medio por cada agarre sólo un 2.3% mayor que Ramón (H). Esta diferencia, que podría considerarse como no significativa, contrasta con los tiempos de reposo mayores a 4” que se usaron en la vía, un 42% mayores para Jain (D); así pues, aunque Jain escaló
a la velocidad más lenta de todos, fue la que en realidad más pudo recuperar en la propia vía, con la mayor media de tiempos de reposo de los tres competidores (F), con 1.16” y 1.66” más por reposo que Ramón y Adam, respectivamente, algo que, como se ha visto, es uno de los elementos que determinan en parte el rendimiento escalando por la mayor tasa de reposición de PCr, molécula necesaria para reponer los ATPs de forma rápida en las secciones de mayor intensidad (Fryer y col., 2014).
La anterior comparación tiene un valor “limitado” (o escaso) en el sentido que son dos vías distintas, pero puede ser interesante dado el parecido en algunos de los tiempos totales observados. En el caso
Adam en uno de los movimientos de su rápida escalada
de Ramón y Adam, que sí escalaron la misma vía, la comparativa permite extraer más conclusiones…, o ¿en realidad fue una vía diferente para ambos?, las mismas condiciones, las mismas presas y a las mismas distancias entre ellas pero dos cuerpos radicalmente diferentes…, es la misma vía pero ¿supone un esfuerzo diferente? La incapacidad actual para determinar la carga interna que supone este esfuerzo en el escalador deja sólo la herramienta del análisis siguiente como única alternativa, junto con la percepción individual de ambos escaladores, para responder esta cuestión.
Ambos llegaron a la “misma” presa pero en un tiempo diferente, en concreto un 42% más en el caso de Ramón (A), ambos realizaron prácticamente el mismo número de contactos (B) (se recuerda que contactos no son movimientos, son agarres aunque se repitan en la misma presa), pero los de Adam duraron un 34% menos  (H), lo que podría estar muy relacionado con sus características físico-antropométricas en comparación con las de Ramón, además de con elementos de tipo decisional igualmente relacionados con los anteriores y/o con una mayor potencia de agarre (se desconoce) que, en cualquier caso, le permitían desplazarse más rápido por la vía. Pese al tiempo tan inferior, Adam utilizó un 47.8% del tiempo de reposo que empleó Ramón (D), esto es, casi un 50% del tiempo empleado en soltar una mano más de 4”, para una cantidad un 47% inferior (E); pese a estas diferencias, los tiempos medios que usaron por reposo fueron muy parecidos (F), sólo un 10% más cortos en el caso de Adam.
Ramón en el gesto que supuso la clave de la final
Con todo esto, se puede deducir que la misma vía supuso un mayor tiempo de esfuerzo para Ramón, aunque no necesariamente una mayor intensidad (si bien este factor es imposible controlar a día de hoy en escalada real, como ya se ha comentado), quien con unos tiempos de recuperación medios muy parecidos a los de Adam, pudo gestionar ese mayor esfuerzo global para llegar al “mismo” punto.
Tras el anterior análisis, se podría plantear la pregunta que da pie a toda esta serie de entradas...: entonces, ¿cuál ha sido la escalada perfecta o más perfecta?; la respuesta es sencilla: aquella que haya resultado más eficaz, esto es, aquella que, gestionando el esfuerzo lo mejor posible (con las soltadas necesarias en número y duración) y a través de una eficiencia máxima en la ejecución de cada gesto, haya permitido escalar más alto.
No obstante, identificar la escalada más perfecta o eficaz con el mejor rendimiento puede llevar, quizás, a conclusiones equivocadas, ya que en escalada el resultado está TAN influido por los factores de la eficiencia (Bertuzzi y col., 2007) que no es posible afirmar con rotundidad lo anterior; por tanto parece más acertado sugerir que la escalada más perfecta o eficaz sería aquella que permitiese afrontar con una mayor reserva energética la parte o el momento final de la vía donde se produjo la caída, esto es, aquella que haya permitido llegar a este punto con las mayores garantías para su resolución (aunque ésta no sea exitosa por la expresion imperfecta de algún factor de la eficiencia, como quizás pudo suceder en el ejemplo expuesto).
Los resultados de los deportistas analizados son de sobra conocidos: Jain encadenó su vía y Adam y Ramón cayeron en el “mismo” punto, uno tocando una presa más pero sin posibilidad de dominarla y otro por un resbalón de un pie mientras se colocaba para ir a por la siguiente presa, respectivamente, aunque parece que todavía con fuerza (o reservas energéticas) como para quedarse del siguiente agarre y, quizás, encadenar (al menos esa impresión da en los comentarios entre ambos competidores tras la final – vídeo, minuto 7:17 –).
Los 2 mejores competidores del mundo
Ante la inexistencia del control del esfuerzo real que supuso la vía, esta entrada muestra cómo el uso del vídeo permite, a través del análisis de los tiempos de contacto y de la recuperación entre agarres, y no mediante los tradicionalmente utilizados movimientos y tiempo total para el control de la carga, una aproximación a la realidad del esfuerzo llevado a cabo en escalada, resultando un medio muy útil para la observación de diferencias no sólo de este tipo, sino también en el ámbito de la eficiencia, entre escaladores y, obviamente, para la apreciación de todos estos elementos de análisis fino en la propia ejecución y de las características del esfuerzo en las vías objetivo de cada cual.
La mejor competidora del mundo
En cuanto a los ejemplos de máximo nivel mundial analizados, parece que existen dos modelos de escalada que parecen producir buenos resultados: uno contempla una escalada muy rápida, con tiempos de contactos muy breves que permiten una menor acumulación de fatiga global, aunque parece que demanda unas características antropométricas especiales y, posiblemente, unos niveles de potencia de agarre elevados así como una capacidad técnico-táctica muy desarrollada para poder ejecutar a semejante velocidad sin cometer errores; y, por otro lado, encontraríamos una escalada más lenta, con tiempos de contacto más largos pero un mayor número de reposos superiores a 4” que se intuyen como muy necesarios para el mantenimiento del esfuerzo durante ese mayor tiempo, lo que ofrece a su vez un mayor margen para la eficacia a nivel decisional, elemento importante en las escaladas a vista, como es el caso en las rondas finales de las competiciones internacionales.
Así, ambos primeros puestos (en categoría masculina y femenina) en este Campeonato del Mundo se obtuvieron con estrategias bien distintas, esto es, con modelos de gestión del esfuerzo diferentes y, ante la imposibilidad a día de hoy de conocer el esfuerzo real que supone cada agarre de la vía para cada competidor, junto con la inexistencia de un control post-esfuerzo en esta competición, tan sólo la observación y análisis externo (como el aquí presentado) junto con la percepción interna de los competidores, pueden arrojar algo de luz sobre estas cuestiones.

Fotos de la entrada: Darío Rodríguez (desnivel.com)

… ver artículo anterior: ¿La escalada perfecta? Parte III (La justificación fisiológica o el porqué)

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